jueves, 28 de julio de 2011

Marruecos Capítulo 2 - La experiencia de ir a comprar al Label Vie

Una de las cosas con las que uno se encuentra en Marruecos, es con que no hay supermercados como tales, y mucho menos grandes superficies cada dos por tres. Después de buscar por Internet encontramos una cadena de supermercados llamados Label Vie que algo tienen que tener que ver con el Carrefour, porque en  los folletos promocionales aparece el logo del Carrefour.

Para ir desde casa al Label Vie lo mejor es coger un Petit Taxi, uno de esos pequeños taxis rojos que circulan por todas partes de la ciudad. Los Petit Taxi son en general coches pequeños tipo Peugeot 205 que se encuentran un su mayoría un poco destartalados. Tienen taxímetro, siendo la tarifa mínima de 7 Dirhams, así que no te tienes que preocupar de regatear al taxista. Una cosa curiosa de los Petit Taxi es que tú los puedes parar incluso cuando ya llevan a otro pasajero dentro, le indicas al taxista la dirección del sitio al que quieres ir, y si le interesa (porque le viene de camino) te dice que subas, y si no, pues ahí te quedas. En el caso de que le venga bien, crea en el taxímetro una nueva carrera independiente de la del otro pasajero que ya estaba en el taxi.

Total, que para ir al Label Vie lo más rápido es coger un taxi, porque si no tienes una caminata de casi media hora, y aunque para ir no hay problema, para volver cargado con bolsas es mucho.

El Label Vie que más cerca nos pilla es el del Velódromo. Cuando llegas allí, supongo que esperando ver una gran superficie como las de España, te encuentras con un supermercado que ocupa los bajos de un edificio, o sea, que es bastante más pequeño de lo que esperas.

Una vez dentro, agradeces que al menos puedes encontrar de todo. El primer día que fuímos recorrimos cada pasillo, mirando prácticamente todos los productos, mirándo todas las marcas y alegrándonos de la cantidad de marcas españolas que han llegado a los mercados marroquíes. Casi se nos saltan las lágrimas al comprobar qué de cosas que en Malasia no podíamos encontrar o era complicado encontrar, aquí si que las había. Desde aceitunas, quesos (muchos muchos muchos quesos), espárragos, atún, aceite de oliva, pimientos asados, yogures! ... marcas como Nestlé, Isabel, Gallo, Helios, President, Danone ... están aquí! Es un lujo poder acceder a ellas. Fuimos a la sección de yogures y saltábamos de emoción: yogures de sabores, yogures bebidos, flanes, natillas, petit-suisse,...

Sobre los precios, pues hay de todo: los productos básicos como la harina, las hortalizas, el pan están baratos, pero el resto de productos están a precios casi europeos. Por ejemplo, puedes comprar un kilo de tomates por 60 centimos de euro, y sin embargo una caja de leche te cuesta 80 céntimos de euro.

Las bolsas que te dan son de plástico, pero más pequeñas que las españolas y más altas. Para volver a casa con ellas, hay que conseguir parar un petit taxi al que no asustes con tanta bolsa. En nuestra primera compra lo conseguimos! el precio de la carrera fue de 10 Dirhams (unos 0,9€)

Marruecos capítulo 1 - Primeras sensaciones

Desde la ventana del avión pude ver los primeros paisajes de Marruecos. La primera sensación fue que era un paisaje marrón lo que tenía ante mis ojos, marrón más claro o más oscuro, pero al fin de al cabo, marrón... pero no como los tonos marrones de España en verano que tienen algún trazo de color dorado.

El aeropuerto me pareció pequeño, como de andar por casa, teniendo en cuenta que el Aeropuerto Mohammed V es un aeropuerto Internacional. Me fijé en que en el suelo de la terminal había una línea azul y una línea roja, una para que la siguieran los pasajeros en tránsito, y otra para que la siguieran los pasajeros que tienen por destino final Casablanca. Desde que salí del avión hasta que llegué a la aduana no pasaron ni 5 minutos. Es importante salir de los primeros del avión porque las colas que se forman en el control de pasaportes son de impresión. Cuando yo llegué por primera vez una persona de seguridad nos hacía dirigirnos hacia la cola que ella quería, a mí me mandó a las colas de la izquierda, muy buenas por la poca gente que tenía delante... hasta que cuando te acercas ves que pone "Pasaportes marroquíes", y ya si te fijas en el pasaporte que tiene en la mano la persona de delante, te das cuenta de que estás en la cola equivocada. Los mostradores para los extranjeros son los de la derecha de la alfombra roja (si, si, alfombra roja que tienen puesta para los diplomáticos y para los que llevan prisa), y no se caracterizan precisamente por su rapidez. Después de unos 30 minutos, conseguí llegar hasta el policía del control de pasaportes; me miró con curiosidad, me preguntó que si era la primera vez que visitaba Marruecos, un par de sellos y pa´dentro. Antes de bajar la escalera que da acceso a la recogida de equipajes, otro señor policia te mira que te hayan puesto bien los sellos (no sé si mira si están derechos o torcidos, pero el caso es que los mira). La zona de recogida de equipajes es la de un aeropuerto antiguo, largas y lentas cintas que intentan transportar a esas maletas con instintos suicidas que se intentar tirar de la cinta ante el mínimo descuido de los operarios del aeropuerto. Me las daba yo felices pensando que si había perdido tanto tiempo en el control de pasaportes al menos la maleta ya estaría esperándome... qué ilusa!. La maleta aún se hizo de rogar otros 20 minutos... pero llegó y llegó en buen estado.

La sala de llegadas se da un aire a la del Aeropuerto de Kuala Lumpur, en el sentido de que la gente se apelotona detrás de unas vallas que bien pudieran ser las de las obras, y apenás te dejan márgen para ver por donde escapar de la marabunta.

Si sales por la puerta de la derecha, donde hay un guarda que observa como sales de la terminal (y que como te descuides no te vuelve a dejar entrar, como le pasó a Edu), puedes ir a los taxis que te llevan hasta la ciudad. Son taxis blancos (grand taxi), modelo mercedes un poco viejos. Por supuesto hay que fijar el precio antes de subirse al taxi, porque si no te puedes encontrar con un precio desorbitado cuando te toque pagar; lo que se considera un precio justo son 250 Dirhams, ahora bien hay que decirselo en francés, que vendría a ser algo así como "dusan secont" y equivale a unos 25€.

En mi primer viaje en taxi fui tan bien acompañada y tan entretenida mirando por la ventanilla que no me fije en los pequeños detalles del coche... tapicería, cuentakilómetros que no cuenta kilómetros,... El trayecto desde el aeropuerto hasta la ciudad toma unos 45 minutos, el Aeropuerto Internacional Mohammed V está a las afueras de Casablanca porque ya tuvieron la experiencia de lo que es quedarse pequeño un aeropuerto (Aeropuerto Casablanca-Anfa) y quedarse metido en la ciudad.

Cuando te vas aproximando a la ciudad empiezas a ver las peculiaridades del tráfico y de la manera de conducir local... caótica donde el sistema de comunicación es el pito del coche y en su defecto los improperios entre los conductores. Si ya te fijas aún más verás como no hay coche que no tenga arañazos de uno u otro tipo.

Al fin llegamos al hotel Idou Anfa, en el Boulevard Anfa, punto archiconocido por todos los taxistas. Protegiendo la entrada del hotel, y comiéndose la acera, una serie de pivotes unidos por cordones de gala que intentan dar su toque de distinción. El personal del hotel muy atento, todos te saludan con un  Bonjour, aunque si te da por plantearte cosas te das cuenta de que hay un exceso de personal y que muchos de ellos no sabes ni qué función tienen. El Hotel tiene más estrellas de las que tendría un hotel de esas características en España, pero está bien. Habitaciones amplias y limpias, con dos baños, uno con su lavabo, su bidet y su bañera, y el otro con el wc (un poco claustofóbico todo sea dicho).

Dejamos las maletas y nos fuimos a dar un minipaseo...